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Barcelona ya tiene su estrategia de impulso del consumo responsable

El Ayuntamiento de Barcelona ha presentado el primer plan estratégico que, en el Estado español, plantea una mirada integral al impulso del consumo consciente. Opcions Consultoría nos hemos encargado de la elaboración de la propuesta técnica en la que se basa la estrategia. Durante 2017 el Ayuntamiento de Madrid presentará también un Plan de impulso del consumo sostenible.  

Por Toni Lodeiro

El pasado 13 de febrero el Ayuntamiento de Barcelona presentó su “Estrategia de impulso del consumo responsable 2016-2019. El documento, que recoge más de ochenta medidas, trata de reflejar la apuesta municipal por un nuevo modelo y prácticas de consumo. Incluye medidas en marcha desde hace años (entre las que destacan las cláusulas ambientales para la compra municipal o el Programa Barcelona + Sostenible), otras incorporadas recientemente (como la  Guía de contratación pública social) y decenas de nuevas acciones.   

El proceso que ha dado lugar a la estrategia nace de la voluntad del Ayuntamiento de incorporar el consumo consciente como un pilar fundamental de su política pública con respecto al consumo.

Opcions Consultoría elabora la “propuesta técnica”

 

En otoño de 2015, el comissionat de Consum (entonces Miquel Ortega, más tarde sustituido en el cargo por Jordi Via) contactó con el CRIC (Centre de Recerca i Informació de Consum, actualmente Opcions Consultoría, que forma parte de Opcions de Consum Responsable) para encargarnos la elaboración, bajo su dirección, de una “propuesta técnica” en la que se pudiese basar una estrategia municipal de impulso del consumo responsable (os lo contábamos en esta entrada). Del trabajo nos encargamos, por parte del CRIC, nuestra colaboradora Carla Cors, con amplia experiencia en el diseño de planes municipales, y yo mismo, como experto en consumo consciente. En el ámbito municipal lideró los trabajos el Departamento de Consumo y la Oficina municipal de Información al Consumidor del Ayuntamiento de Barcelona.


Durante un año trabajamos en colaboración con más de veinte departamentos municipales y decenas de entidades de la sociedad civil. Los objetivos: analizar las políticas de consumo municipales; detectar y visibilizar como políticas de consumo responsable lo que ya se venía haciendo desde diferentes departamentos; socializar en un Ayuntamiento enorme y complejo una idea novedosa como la necesidad de una política pública de impulso del consumo consciente; recabar el mayor número de análisis y propuestas, y culminar con una “propuesta técnica” que incluyese una “batería” de medidas a implementar en los próximos años.


Durante el proceso también mantuvimos una relación de comunicación, apoyo e inspiración mutua con el equipo técnico que –paralelamente– elaboraba la propuesta técnica del Plan de impulso del consumo sostenible del Ayuntamiento de Madrid, que se presentará durante este 2017.  

Una apuesta estratégica, integral, transversal y participativa

 

En otoño de 2016 entregamos nuestro trabajo, y en febrero de 2017 el Ayuntamiento presentó la Estrategia, que recoge en buena medida el análisis, relato y medidas recogidos en nuestra propuesta.

Las ideas centrales de esta política son su carácter estratégico (a varios años vista), integral (además de las “clásicas” medidas de sensibilización, contempla la necesidad de cambios normativos e impulso de alternativas económicas), transversal (recoge medidas impulsadas desde áreas municipales muy diversas, no solo desde Consumo) y participativo (contando para su elaboración y desarrollo con la voz de diversos agentes municipales y de la sociedad civil).

Sensibilización, cambio normativo e impulso a las alternativas

La Estrategia agrupa las medidas en 5 objetivos estratégicos: el cambio cultural, los cambios normativos y el impulso a las prácticas de consumo consciente en tres campos económicos específicos: el municipal (políticas de compra pública responsable y ejemplaridad), el comercio y la empresa local (con especial atención a las PYME), y el de la economía social y solidaria (ESS).

En lo referido a las PYME y al sector de la ESS, se trata tanto de fomentar el consumo a sus productos y servicios, como de promover su apuesta por las prácticas de consumo consciente. Para la empresa local la identificación con una “nueva cultura del consumo” puede ser un “valor añadido” para diferenciarse de las grandes empresas (con las que nunca podrán competir en precio) y una buena oportunidad para generar una identificación de su modelo empresarial como un valor a preservar por la ciudadanía y la administración pública, en el marco de un necesario proyecto común por un modelo económico más beneficioso para el conjunto de la sociedad.    

En cuanto a las nuevas medidas que derivan de la Estrategia, destacamos algunas como el estudio sobre posibilidades de aplicación de cambios normativos y fiscales, el apoyo a la creación de empresas e iniciativas comunitarias vinculadas a servicios y productos de consumo consciente, las acciones de sensibilización a la ciudadanía y de formación para quien trabaja en servicios municipales y empresas, o la inclusión de la información para el consumo consciente en los servicios de la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC).     

 

La Estrategia en su contexto: “optimismo realista” y nuevas políticas públicas

 

Combinamos la ilusión por un paso adelante inédito con una mirada realista. Los departamentos de consumo tienen un papel poco relevante en las políticas públicas (en muchos ayuntamientos ni siquiera hay ninguna concejalía que incluya la palabra “consumo” en su nombre), y la mayoría de políticas que tienen que ver con el consumo se llevan a cabo desde otros gabinetes mucho más importantes. Y, como explica Yayo Herrero en esta recomendable entrevista, las administraciones públicas son maquinarias lentas, pesadas y resistentes al cambio, y en ellas innovar es una tarea ardua y lenta –y a menudo frustrante si no ajustamos nuestras expectativas a las dificultades que comporta.

 

Y el presupuesto de esta Estrategia es muy humilde (alrededor del millón de euros anual), si lo analizamos en el contexto del presupuesto municipal de Barcelona. Afortunadamente, hay  más departamentos desde los que se están impulsando nuevas políticas públicas que promueven un nuevo modelo de consumo, algunas de ellas relevantes como la “Estrategia para la transición energética 2016-2019” (dotada con 130 millones de euros) o el “Plan de impulso de la economía social y solidaria 2016-2019” (24 millones), ambos del Ayuntamiento de Barcelona. Todas estas estrategias se enmarcan en la interesante apuesta municipal por una “economía plural” (véanse las páginas 38 a 42 en el enlace).

 

Pero sobre estas y otras políticas públicas interesantes que están naciendo en los últimos años en el Estado español en diferentes administraciones públicas os ampliaremos información en un artículo de próxima publicación que estamos elaborando.


Pd: en esta otra entrada ampliamos, con una mirada más personal, nuestra visión sobre lo que supone para la nueva cultura del consumo en general, y para Opcions en particular la presentación de esta Estrategia, y el contexto de efervescencia de alternativas de consumo y nuevas políticas públicas.

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