¿Quieres aprender a hacer yogur?
Fácil, bueno, barato, ecológico...
Hacer yogur en casa es muy sencillo; supone un ahorro de energía,
de recursos materiales y de dinero, y además podemos comérnoslo
fresco.
Para hacer yogur sólo hay que dar leche calentita "para
comer" a un poco de yogur
que ya tengamos. A una temperatura de unos 45ºC, las bacterias
que hay en el yogur producen una fermentación que transforma
los azúcares de la leche en ácido láctico. De
esta forma la leche se va espesando y convirtiéndose en yogur.
El yogur se usa desde la antigüedad. Se cree que se formó espontáneamente
por la
acción del calor del sol sobre los recipientes en los que
se guardaba la leche, que estaban hechos con pieles o estómagos
de animales en los que se encuentran las bacterias que forman el
yogur.
Qué hace falta
- Leche (tanta como yogur queramos hacer).
- Algo de yogur natural sin azúcar (comprado o del que nos
queda en casa).
- Botes de vidrio que tengamos en casa: tantos como sean necesarios
para que
quepa toda la leche. Tienen que estar limpios y secos.
- Una cuchara limpia.
- Algún aislante que conserve el calor: papeles de diario,
una caja de corcho o
porexpan, un termo, una manta...
- Lo idóneo (aunque no es imprescindible) es tener un termómetro que llegue
hasta 90ºC. Se venden en tiendas de material de laboratorio.
Cómo se hace
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Poner una cucharada de yogur en cada bote. Por
cada medio litro de leche hace falta
una cucharada, más o menos. |
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Se pone la leche a fuego
lento hasta que llegue
a 85ºC, removiendo de vez
en cuando con un utensilio limpio (por ejemplo el propio termómetro) para
que no se pegue en el fondo.
Esto tarda unos 10 minutos, dependiendo de la temperatura
ambiente.
Si no tienes termómetro, apaga el fuego cuando la leche
empiece a humear
y a subir ligeramente.
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Remover la leche de vez en cuando hasta
que baje a 45ºC. Tarda una media hora, según
la estación. Si baja de 45ºC, volveremos a encender
el fuego hasta que llegue a esa temperatura.
Si no tienes
termómetro, mete medio dedo meñique (es el
más sensible) en la leche: estará a punto cuando
todavía te quemes pero puedas
aguantar el dedo dentro. Si no te quemas, vuelve a calentarla hasta 45ºC.
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Vertemos la leche en los botes, cuanto más
los llenemos mejor (así quedará menos aire). |
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Remover vigorosamente con la cuchara para que
el yogur se mezcle bien con la
leche. |
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Tapar los botes y guardarlos de manera que
se conserve el calor: envueltos con papel
de diario y metidos en una caja, envueltos con una manta, etc. (en este caso
puede ser conveniente ponerlos en una bolsa para evitar que la manta se manche).
Dejarlos reposar sin moverlos para nada durante al menos 6 horas (por ejemplo
toda la noche) en el lugar más caliente de la casa.
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Sacamos los botes de la caja,
esperamos 5 o 10 minutos para que pierdan la tibieza y
los metemos en la nevera. En unas 4 horas el yogur se habrá espesado y
estará listo para comer. Se continúa espesando durante dos días. |
Cómo se conserva
Sin abrir el bote, el yogur se conserva 8 o 10 días.
Una vez abierto, al cabo de unos 5 o 6 días se formarán
hongos de color blanco
y rosa en la superficie del yogur (en contacto con el aire). Si lo
vamos comiendo regularmente no se llegarán a formar nunca.
Si el bote nos dura más de 5 días es conveniente que
quitemos los restos de yogur
de las paredes.
Después de coger yogur se tapará el bote, y procuraremos
devolverlo a la nevera
cuanto antes.
Más trucos
- Es muy cómodo usar un reloj-alarma que nos avise cuando ha
pasado más o
menos el rato de calentar y enfriar la leche. Muchas cocinas y hornos
los llevan
incorporados, y también se pueden comprar.
- Podemos forrar una caja de cartón con láminas de
corcho o porexpan que tengamos
por casa. En un laboratorio nos pueden dar una caja de porexpan usada.
- Si coméis bastante yogur, mejor ponerlo en botes grandes:
así ocuparán menos
en la nevera.
- Si coméis poco, es mejor usar botes pequeños porque
se acabarán antes y será menos probable que se formen
hongos.
- Si se nos va a acabar el yogur podemos volver a hacerlo con lo que
queda. Se puede pasar toda la vida sin tener que comprarlo nunca.
- El yogur se puede comer con trozos de fruta, frutos secos, miel...
- Es también un ingrediente para ensaladas, pasteles, sopas...
- Con el yogur se pueden hacer bebidas y platos de verano: ayran (yogur
con agua y sal), tzatziki (yogur colado con pepinos y ajos)...
¿Cuesta mucho?
- El proceso de preparar yogur es muy sencillo. No hace falta
ninguna
destreza ni "vocación" especial.
- El tiempo real que le tenemos que dedicar es de
unos 10 minutos.
Todo el proceso puede durar unos tres cuartos de hora, pero mientras
tanto podemos hacer otras cosas (por ejemplo cocinar o fregar los
platos). Después, el yogur se hace solo.
- Cuesta lo mismo para cualquier
cantidad de yogur que queramos hacer.
- Si lo hacemos a partir del yogur que nos queda
sólo tenemos que
comprar la leche, que cuesta el mismo esfuerzo que comprar yogur
ya hecho.
- Un litro de leche vale menos
de la mitad que un litro de yogur
comprado.
¿Qué ganamos?
- Sabemos que en el yogur hecho en casa no
hay conservantes ni aditivos y los nutrientes no se han desnaturalizado con procesos industriales.
- Lo comemos al poco de hacerlo. El que compramos puede haberse
elaborado mucho antes, y con el tiempo las bacterias se van muriendo.
- Será especialmente sano y bueno si partimos de leche y yogur
ecológicos.
- Hacer cosas nosotros mismos nos puede generar satisfacción.
- Es educativo. Podemos compartir la actividad con los niños.
- Podemos usar los mismos botes toda la vida. Por cada litro de yogur
que hacemos dejamos de gastar 8 envases de
plástico, 8 tapas
de aluminio y un envoltorio de cartón (también lo hay
en botes de vidrio pero no es fácil de encontrar). En cambio usamos un envase de
leche: la mejor opción es el vidrio (también muy difícil
de encontrar) y después el plástico. El tetrabrik es lo más
desaconsejable.
- Ahorramos mucha energía, contaminación e infraestructuras:
plantas de producción, tintas para imprimir los envases, transporte y almacenaje
en frío... Según un estudio alemán, las materias
primas de un yogur de fresa pueden haber recorrido 8.000 kilómetros.
Test
- A: ¡Me gusta! Lo tomaré por costumbre.
- B:
Quizás lo haga de vez en cuando.
- C: Sinceramente, no lo haré nunca porque... *
- D:
A Ernesto le encantaría, le regalaré un termómetro.
* ¿Seguro? ¿Lo has probado al menos una vez...?
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Opcions Núm 13
Septiembre-noviembre 2004
Sección Ideas
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